
Lo prometido es deuda, y tras mi letargo cuasi-traumático tras presenciar como Coral se quedaba tocando con los dedos por segunda vez el pasaporte al Festival, creo que ya estoy preparado para comentar la aportación española de este año a Eurovisión.
Ahora, más tranquilo creo que será más correcto y reposado mi comentario de "Algo pequeñito" que 24 horas después de la gala Destino Oslo.
Confieso que en un primer momento, si hubiera escrito sobre la apuesta de Diges sin esperarme a apaliar las secuelas de la resaca post-batacazo coralino, el título de esta entrada hubiera sido algo así como "Abonados al Bottom" o algo similar.
La canción española que aportaremos al Telenor Arena de Oslo es muy peculiar, extraña para un Festival del 2010...no sé. No es algo nuevo como en cierta forma se nos ha querido enseñar, no es algo novedoso en las entradas españolas como incluso vendía el propio Diges en la misma gala de TVE, recuerdo que ya probó España con el tempo de vals con José Vélez, corría el año 1978 y consiguió un noveno puesto con 65 puntos...
Pero vamos a lo que vamos, el caso es que esta canción la primera sensación que te deja nada más escucharla es que no sabes si te encanta o te parece horrorosa y eso puede ser bueno o malo. El caso es que parece que tanto a jurado como a audiencia les encantó de primeras, (con un miembro del jurado cantante de musicales también, ahí dejo eso) cosa que a mi, reconozco, no me entusiasmó...y sigo hoy sin acabar de pillarle el gustillo, aunque creo que me acabará gustando...(Me llegó a gustar tras cerca de 3000 escuchas aquello de "Un bloody-mary por favor").
El caso es que esta canción provoca sentimientos opuestos: o te encanta o la desprecias, y eso puede ser o bueno o malo, esta canción es de las que gana o de las que se estampa contra el fondo de la tabla sin remedio. He visto como eurofans crispados afirmaban que dejarían de seguir el Certamen tras la elección de Diges, aunque creo que eran exagerados, fruto probablemente de la desilusión de ver como su Coral volvía a ser segunda. Por otro lado los fans europeos también están divididos como los nacionales entre los que creen que mandamos un temazo y los que se echan las manos a la cabeza, preguntándose como es posible que hayamos elegido "Algo pequeñito".
Y es que España ha decidido este año pasar del baladón épico eurovisivo que en cierta forma sería un "seguro" para salir por lo menos de ese vagón de cola al que estamos abonados desde hace ya unos añitos (Al payaso también lo cuento como fracaso, por mucho que se jacten los esefestivaleslomáscasposoquehay) eligiendo experimentar con esa canción tan bipolar.
El caso es que Diges me encanta como intérprete, supo hacer una interpretación magnífica, consiguiendo que su directo fuese casi idéntico al sonido de estudio, ahora bien, debe de concienciarse que el día 29 no estará en un escenario más, en una de sus muchas actuaciones, estará probablemente en la actuación que marque su carrera y su vida, en la más importante, y eso creo que ha día de hoy, en el día de la oficialización de nuestra candidatura por parte de TVE, tengo la impresión de que aún no lo termina de tener muy claro, y es que parece que Eurovisión a los cantantes españoles o los corona o los hunde.
La puesta en escena no me desagradó, era acorde con el tema, bastante elegante, aunque creo que habrá que pulirla bastante de cara al Festival (Esperemos que no sean los coreógrafos de TVE los que metan mucha mano, o por lo menos que no sea el mismo que desgració a Soraya).
La canción en sí está bastante bien hecha en mi opinión. Una canción que aparece de la nada, casi de un susurro y que durante los tres minutos va totalmente in crescendo incorporándose nuevos instrumentos en una elegante instrumentación que consigue que algo aparentemente pequeñito logre convertirse en algo grande, con una fuerza que estalla en los últimos compases. Ahora bien, para Eurovisión esto es un experimento que no sabemos como va a acabar.
Y aunque yo no soy muy partidario de ese tipo de experimentaciones, sólo deseo que a las 00:00 horas del día 30 del mayo próximo no hayamos echado de menos ni a "En una vida" ni los doce puntos del Principado de Andorra.